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Casi media vida entre zambullidas y brazadas en nuestro Centro de Salvamento Acuático

Actualizado: 11 may 2022

A sus 82 años doña Evangelina Tinjaca se siente más joven que nunca, “como de 15”, asegura. Y es tanta su vitalidad que tres veces a la semana madruga y recorre en bus cerca de dos horas desde su casa, en el barrio Cortijo, hasta el Centro de Salvamento Acuático (CSA) de la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá (CRCSCB) en la Carrera 60 #63-81 de Barrios Unidos, para nadar durante una hora.

Una rutina que adoptó hace 38 años y que no ha abandonado pese algunos achaques que han llegado con los años. Cuenta que para el año 1983, un año después de la apertura de nuestro CSA, la mayor de sus cinco hijos ingresó para aprender a nadar y le insistió para que acudiera.

“Empezó que fuera y que fuera y me decidí, al final todos mis hijos aprendieron a nadar allá, pero no volvieron, yo sí me quedé”, cuenta con orgullo pues desde entonces su cita con nuestros instructores era infaltable. Para entonces iba diariamente de lunes a viernes, vivía en La Estrada y le era más fácil llegar; ahora sólo acude los lunes, miércoles y viernes sobre las 8:00 de la mañana.


Aprendizaje y legado


Durante las casi cuatro décadas de citas infaltables con nuestra piscina semiolímpica ha aprendido salvamento acuático, buceo y todos los estilos avanzados de natación: mariposa, pecho, espalda y libre; aunque actualmente sus rodillas y dos cirugías cervicales sólo le permiten practicar los dos últimos.

“Ya no puedo hacer lo mismo, pero es un deporte muy bonito, tanto tiempo que ha pasado y yo sólo quiero estar yendo. ¡Es mi deporte, me gusta mucho!”, cuenta con gran satisfacción doña Evangelina, quien se ha convertido en un miembro más de nuestro equipo de Salvamento Acuático, pues todos la conocen y le han tomado gran cariño.


Durante tantos años ha alcanzado importantes logros personales, pues, ha ganado cinco medallas en competencias amateur y de expertos como adulto mayor. Pero sin duda ha aportado en gran medida a la labor humanitaria de la CRCSCB; en el año 2021 acompañó y lideró, junto con su familia e instructores del CSA, el desarrollo del ‘Reto 24 Horas en el Agua’ en el que se pudieron recoger más de 3 millones de pesos en donaciones, representadas en elementos de natación, con los cuales se van a dotar 14 niños y niñas víctimas de la violencia, para formar un equipo de natación con una alianza con la empresa Decathlon; allí logró aportar al evento nadando más de dos kilómetros, lo que corresponde a recorrer 80 piscinas.


Una pasión y forma de vida

De esta forma, un ama de casa bogotana ha dedicado casi la mitad de su vida a la natación, una disciplina a la que le atribuye su buena salud, tanto física, como mental. “Se siente uno como de 15; el cuerpo puede estar deteriorado, pero el alma y el espíritu siguen jóvenes gracias a eso”.

Esa pasión por zambullirse y entre patadas y brazadas encontrar vida la quiere contagiar a los demás, todos sus hijos y nietos han aprendido a nadar en nuestro CSA, así como otros conocidos suyos. “Yo siempre recomiendo la natación a los jóvenes para que se alejen de los vicios y a los mayores para que con el paso de los años no estar uno que no se puede mover”.

De esta forma, doña Evangelina suma años a su vida y con ello ganas de seguir nadando hasta que Dios se lo permita. “Hasta que el Santísimo Dios todo poderoso me tenga allá voy a estar”, dice con un orgullo que se siente a kilómetros.

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