¿Qué podemos aprender en Colombia 8 años después del terremoto de 2011 en Japón?

Actualizado: jun 30

Japón es quizás uno de los países en donde mejor funciona la gestión del riesgo de desastres, incluso para el 11 de abril del 2011 su sistema de desastres era ejemplo mundial. Ellos consideraban estar preparados para enfrentar un gran evento en la costa pacífica, pero no se imaginaban que tal evento superara los pronósticos y causara más de 15.000 muertos y 3.000 desaparecidos. Sin duda alguna, una verdadera catástrofe.

Sin embargo, si estaban preparados, entonces ¿cuál fue el problema?

Una de las zonas de subducción* mejor estudiadas en el mundo es quizás la que se encuentra en el pacífico japonés. Desde tiempos ancestrales, el pueblo Nipón ha sufrido los efectos de sismos y tsunamis, los cuales los han llevado a desarrollar acciones para entender qué sucede, cómo solucionar y prepararse ante estos. Hacia el año 1900 se  implementó una red de monitoreo de deformación de la corteza a partir de métodos geométricos – una ardua y costosa tarea – con el ánimo de entender cómo cambia la superficie, antes y después de un sismo. Luego, hacia la década de los 90s, con la llegada de los sistemas de posicionamiento global (GPS por sus siglas en inglés) y el boom económico se modernizó su red con la implementación de cientos de estaciones de monitoreo. El resultado: un detallado modelo de deformación que les permitió entender el mejor mecanismo de generación de sismos.

Con ese modelo de deformación se consideraron probables sismos de hasta cierta  magnitud, a partir del cual se desarrollaron modelos numéricos para la generación de mapas de inundación por tsunami; no obstante, dada la poca información que se tenía de eventos prehistóricos (fuera del registro de la humanidad) el cálculo resultó subestimado y un sismo superior a la magnitud esperada tuvo lugar. Ya todos conocemos lo que sucedió después, aquella tarde de marzo, un fuerte y largo terremoto, seguido de varias olas de tsunami que acabaron con pueblos enteros.

Durante estos ocho años, Japón ha mostrado al mundo que sabe levantarse y reconstruirse de entre los escombros, así como lo hizo después de la segunda guerra mundial, lo vuelve a hacer ahora.  

Algunas de las medidas que ha tomado el Gobierno japonés luego del desastre son:

  1. Reconstruir todas las zonas afectadas con la premisa de que la seguridad es lo primero. Para ello empoderó a los gobiernos locales y obligó a incorporar las medidas necesarias que permitan conocer los riesgos**. Tanto así que los gobiernos locales contratan estudios detallados para generar mapas de inundación, estudios de estabilidad de taludes y suelos, entre muchos otros, antes de reconstruir, reubicar o iniciar nuevas obras. Como debe ser.

  2. Promover educación para la gestión del riesgo en las escuelas, implementando la política nacional de enseñanza de riesgos en las escuelas, desde primaria hasta bachillerato, de tal forma que todos los ciudadanos sean consientes de su entorno y del cómo protegerse. La gestión del riesgo es responsabilidad de todos.

  3. Asignación de inversión en investigación para desastres, así cómo fue planteado en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, Japón ha decidido invertir fuertemente en investigación en desastres, desde el conocimiento del riesgo hasta los métodos más efectivos y eficientes para una eventual recuperación. De tal manera, que se puedan entender cada vez mejor los fenómenos potencialmente amenazantes y así reducir el riesgo.

Los anteriores puntos, son solo algunos ejemplos de lo que están haciendo en el país asiático después del desastre. Si alguien lee la normativa colombiana en gestión del riesgo de desastres interpretaría que estaríamos igualmente preparados, pues la ley 1523 del 2012, “Por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres…”, cita los tres puntos anteriores. No obstante, pese a los esfuerzos de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y sus entidades regionales y locales, del marco legal al marco real hay una distancia abismal, nuestras políticas en desastres parecen aún letra muerta. Al no haber inversión y una política real que busque la protección de las comunidades, estaremos lejos de estar preparados y las vidas de nuestros conciudadanos estarán expuestas. Si bien, la mencionada ley fue un gran avance, hoy es importante evaluar su eficacia y plantear las reformas jurídicas y practicas que permitan avanzar hacia una real gestión del riesgo. La experiencia nos ha mostrado que los riesgos son altamente dinámicos y su evaluación e intervención no puede ser ajena a su naturaleza.

Como voluntarios de la Cruz Roja Colombiana estamos llamados a innovar en nuestra manera de hacer gestión del riesgo de desastres, de llegar a las comunidades, a los gobernantes, con nuevas propuestas que prioricen siempre el bienestar y la protección de aquellos en situación de vulnerabilidad. Debemos transformarnos en agentes de cambio que salven las vidas de aquellos que quizás ni siquiera saben que están en riesgo. “Salvar vidas, cambiar mentalidades”, a propósito de la estrategia 2020 de la Federación, vigente hasta el próximo año.

Cómo ciudadanos colombianos, también,  estamos llamados a responsabilizarnos de nuestras acciones, de nuestra protección en el hogar y a exigir a nuestras comunidades locales, gobiernos locales, regionales y nacionales, nuestra protección y bienestar. Tenemos una oportunidad de oro para aprender de la experiencia de otros que han pasado por situaciones extremas, no la dejemos pasar.

Elaborador por:

Erick Velasco Geólogo MSc. Candidate – Earth Sciences Universidad de Tohoku Japón

*Zona de Subducción: zona en la cual dos placas tectónicas convergen y una se desliza bajo la otra, generando sismos frecuentemente.

** Riesgo: en ciencias básicas se considera como la convolución entre la amenaza y la vulnerabilidad. Aunque definición puede variar considerablemente respecto a la disciplina que lo defina, estas dos variables son sus componentes elementales.

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