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  • Cursos Centro de Salvamento

    Durante tu permanencia en nuestras instalaciones, podrás estar seguro, dado que contamos con todas las medidas de bioseguridad para que Nades Seguro con Nosotros #YoSoyCruzRoja #SeguroNadaremos con más fuerza, entrega y dedicación. Te esperamos para que aprendas o mejores tu técnica con nosotros. ¡Inscripciones abiertas! 746 09 09 - Ext. 403 - 405 #YoSoyCruzRoja

  • El arte de reinventarnos en pandemia

    El confinamiento nos obligó a transformarnos en un equipo de trabajo a distancia de forma abrupta, para poder seguir desarrollando nuestra labor humanitaria, apoyando a la madre y al recién nacido en estado de vulnerabilidad del Hospital Materno Infantil. Es así, como al interior de nuestros hogares, disfrutamos tejiendo y cosiendo sacos, gorros, patines, cobijas y baberos para neonatos, los cuales son elaborados con mucho amor, alejándonos del estrés propio en estos tiempos, poniéndonos metas a corto plazo y alcanzando el objetivo general: nuestra entrega anual. La virtualidad ha promovido dentro de la agrupación costurero, la autogestión, dándonos confianza y ayudándonos mutuamente con el avance de estrategias de conocimiento y de comunicación efectivas. El descubrir las habilidades blandas de las integrantes de nuestro servicio, nos ha permitido obtener un sello personal en cada kit que entregamos. Por eso, la importancia de los espacios virtuales (reuniones), los jueves de cada semana, nos contribuye a fortalecer las relaciones interpersonales, aprendiendo a utilizar de forma efectiva el tiempo. La nueva realidad nos ofrece flexibilidad, comprometiéndonos e impulsándonos a ser más competentes, trabajando nuestra resiliencia y superando con expectativas los cambios culturales y de aprendizaje tecnológico. El aprender haciendo en tiempos de pandemia es un desafío constante que nos trae y traerá la vida. Yenny Rodríguez de Parra Coordinadora Servicio Costurero Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá

  • Feliz día mamá en la distancia

    El miedo cesará, Las puertas se abrirán, Habremos sobrevivido, Y seremos más fuertes. Hoy mi corazón es lluvia Pero confío en un soleado mañana Y sé que mi alma encontrará la calma, Cuando te pueda volver a abrazar. Y nuevamente lloraré en tus brazos Y seré la niña consentida de mamá Se detendrá el tiempo a tu lado Y será como volver a comenzar. Extraño todo de ti, Pero soy afortunada Aún estás en mi vida Y eso es suficiente. No creas, no siempre soy tan fuerte, Quisiera salir corriendo a verte Pero este gran sacrificio Es mi mejor manera de protegerte Muchas cosas han cambiado Algunas cosas no serán como siempre Pero aún reconstruidas Nuestra unión es permanente. Mi motivación persiste, Pienso en un futuro radiante a tu lado En un encuentro sin barreras Abrigada por el calor tu abrazo. Pienso en muchas cosas más Y no te imaginas todo lo que he recordado, Estas en todo, porque me has enseñado Desde amarrarme los zapatos. Por eso, hoy como siempre Quiero decirte que te amo, Mi amor por ti es infinito Y ninguna adversidad podrá cambiarlo. Escrito por: Irina Medina Diseñadora Gráfica

  • Persiguiendo Fantasmas

    El atardecer del viernes 22 de noviembre de 2019, en la ciudad de Bogotá, tomaba unos visos diferentes a los de la cotidianidad. Muchas personas caminaban tratando de llegar a sus hogares, por sectores una lluvia leve acompañaba el trayecto, pero los caminantes aunque con prisa por llegar no se veían alterados; por mi parte a las dos de la tarde se empezaron a ver y sentir los primeros gases lacrimógenos por la calle 26 con caracas, sin lograr conseguir un transporte para salir de allí decidí caminar hacia el lugar más cercano donde llegaría mi esposo en la noche para encontrarnos y llegar a nuestra casa fuera de Bogotá. Sobre las cinco de la tarde, ya estaba en la sala situacional de la Cruz Roja Colombiana – Seccional Cundinamarca y Bogotá y con el overol puesto, dispuesta a ayudar en lo que se requiriera. Dentro del ejercicio de planeación y atención, monitoreaba y registraba cada una de las actuaciones que la institución se encontraba desarrollando: los movimientos de ambulancias que brindaban atención en primeros auxilios y traslados de pacientes y las unidades de respuesta que apoyaban con primeros auxilios y apoyo psicosocial, los cambios de servicios en nuestros puntos de atención como las centrales de urgencias y los alojamientos temporales. A las 5:10 de la tarde, se confirmó que habría toque de queda en las localidades de Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa a partir de las 8 de la noche. Las acciones de atención continuaron en ese momento y tanto nuestros voluntarios como empleados siguieron trasladándose y dando soporte a los temas de salud; pero con la noticia del toque de queda, se activó un plan para acelerar cambios de turno e incluir mayor personal para no descuidar las atenciones en los servicios que funcionan 24 horas. Nuestro personal con toda la disposición aceptó cubrir turnos y seguir en operación. Y justo a las 6 de la tarde, se declaró el toque de queda en toda la ciudad, de forma angustiosa llamo a mi esposo, quien entonces ya no podría llegar a Bogotá; no llegaríamos a casa esta noche. Finalmente él se quedaría en un hotel junto con el grupo de personas con las que estaba, más o menos 160, quienes nunca ingresaron a la ciudad esa noche. En ese momento una atmósfera de intranquilidad se sentía en Bogotá, la tensa calma poco a poco comenzó a transformarse. Queríamos ir por unos niños que estaban en su Colegio en Bosa porque tampoco llegarían esa noche a sus casas, no habían podido salir porque estaba bloqueada la puerta de su colegio, finalmente las autoridades del colegio y los estudiantes debieron dormir allí. Así como en Bogotá, varios municipios de Cundinamarca empezaron a adoptar también el toque de queda: Soacha, Facatativá, Chía y Zipaquirá. Transmilenio cerró operaciones a las 7:00 p.m. Y entonces las noticias y las redes sociales comienzan a tener información de saqueos en conjuntos residenciales, las líneas de urgencia colapsaron con personas solicitando ayuda, a medida que se hacían los recorridos por la ciudad se encontraban personas con camisetas blancas, con palos de escoba, cuchillos, machetes y cualquier elemento en sus manos con los que creían podían salvaguardar sus cosas y a sus familias. A la una de la mañana asistí a uno de esos recorridos, en cada conjunto residencial podía evidenciarse la conformación de un grupo, personas que compartían un elemento en común “el miedo”, aunque de diferentes edades todos ellos motivados por la supervivencia, respondiendo al interés de cuidar sus propiedades y vidas, compartían la procedencia y la visión de “vándalos” como la identidad común que esa noche los unió, les hizo hablarse y permanecer juntos. Aunque desde el carácter social los seres humanos vivimos en diversas agrupaciones, la interrelación siempre está mediada por esos objetivos que se comparten, la comunicación había sido por redes sociales y los mensajes de saqueos y vándalos por toda la ciudad constituyeron esa necesidad de supervivencia que debía cubrirse. Cada vez que pasábamos por un conjunto las personas con sus camisetas blancas y palos en mano, tomaban un espacio para agitar sus manos y saludar; sus rostros reflejaban miedo, temor y angustia, emociones que ejercen gran fuerza sobre nosotros e influyen nuestro pensamiento y conducta. Para Boyes (2007), el miedo es una reacción de la respuesta primitiva del cuerpo de pelear o huir, en esta ocasión la reacción nunca fue la huida sino afrontar con valentía haciendo guardia en sus hogares, dispuestos a pelear. Fogatas encendidas buscaban mitigar el frío e iluminar para estar alerta, pasamos por varias de ellas y las preguntas de la gente siempre eran las mismas: “¿Cómo está la situación? ¿Ustedes qué han visto? ¿Ya vienen?”. Nuestra respuesta siempre fue “está todo en calma, no hemos visto nada, hay bastante miedo y muchas personas como ustedes en los conjuntos pero por donde hemos ido no hemos visto nada”. En ese momento donde días previos se dieron movilizaciones sociales contra el Gobierno, no solo en Colombia sino en varias partes de Latinoamérica, una época caracterizada por una constante turbulencia y un creciente sentimiento de inseguridad, los mensajes de vandalismo generaron un despertar del miedo colectivo, porque en Colombia hemos tenido exposición continúa a violencia, corrupción, desigualdad social, inseguridad, desastres y crisis humanitarias, pero ante una posible ocupación peligrosa que fue informada previamente, surgió la acción heroica y coordinada de salvadores. Esto permeó todas las clases sociales de Bogotá, de Norte a Sur y de Oriente a Occidente las sensaciones eran las mismas, cada grupo social dentro de cada unidad residencial generó su propia estructura, quienes estaban custodiando las rejas, los que preparaban una bebida caliente, quienes mantenían el fuego vivo, y los voceros, con una premisa de frente de no dejar acercar ni dejar ingresar a nadie que no hiciera parte de ese grupo. Todos siempre estaban alerta contra ese otro, pero ese otro nunca apareció, nunca estuvo presente, siempre fue un fantasma. Es así que se refleja como las emociones y en este caso el miedo colectivo de esa noche del viernes y madrugada del sábado estuvieron directamente relacionados con el significado, ya que ningún cambio emocional se produce sin un cambio cognitivo, y aquí el cambio cognitivo fueron los vándalos que llegarían a saquear y violentar sus hogares, esos fantasmas que nunca llegaron. A las seis de la mañana, luego de estas horas de incertidumbre y miedo como mecanismo de defensa, amanece nuevamente, logro encontrarme con mi esposo y por fin llego a casa reconociendo que aunque debemos responder de forma rápida y eficaz ante las situaciones adversas, no hay porque temerle a los fantasmas. Elaborado por: Erika Cardona Patiño Directora Asuntos Humanitarios #Bogotá #CruzRoja #paronacional #saqueos

  • Salud Mental y Apoyo Psicosocial para Población en situación de Migración

    Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un migrante es una persona que “debido a un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular u opiniones políticas, está fuera del país” (OIM, 2016). Sin embargo, hoy día la migración hace referencia a la movilidad que de forma voluntaria o forzada, realizan las personas dentro de su país o fuera de él en ejercicio del derecho a la libre circulación, motivadas por razones económicas, sociales o políticas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida. En las Américas, los migrantes internacionales suman aproximadamente 61.4 millones de personas, más del 85% (53 millones) viven en Estados Unidos y Canadá, y el 15% restante en América Latina y el Caribe. El nivel de migración intrarregional ha aumentado dentro de los países de América Latina y del Caribe, una tendencia asociada con una mayor integración económica, inestabilidad política, entre otras causas. Por ejemplo, en el caso de Venezuela, la situación política y socioeconómica ha empujado la salida de un número estimado de 1,5 millones de venezolanos hacia los países vecinos y otras regiones. Además, residentes de otros países, en particular, colombianos y familias “mixtas” colombianas-venezolanas también han abandonado el país (ACNUR, 2018). Debido a la dimensión del problema y la falta de experiencia en estos temas de flujos masivos migratorios entre fronteras, los países de la región aun necesitan prepararse para dar una respuesta integral a las necesidades de las personas y los grupos migrantes. La ONU estima que en los próximos 20 años se duplicará la cifra de 200 millones de migrantes en el mundo, para constituir un continente móvil, el sexto continente. Así la migración, no es un asunto coyuntural, es estructural de la actualidad y del futuro a largo plazo. Las migraciones a menudo son provocadas y pueden conducir a situaciones de gran vulnerabilidad. La privación económica, los brotes de enfermedades, la inseguridad alimentaria, los peligros ambientales, la persecución política y religiosa, la separación familiar y la discriminación por sexo y etnia, constituyen varios de los factores que pueden provocar flujos migratorios masivos y afectar la salud de los migrantes durante su proceso de traslado. Estos factores colocan a los migrantes en mayores riesgos de afectación de su salud, incluido los riesgos de sufrir trastornos mentales, violencias (incluida la violencia sexual) y abuso de drogas, entre otros (Bhugra, 2005). Muchos estudios han informado que el proceso de migración coloca en situación de vulnerabilidad a las personas para que desarrollen trastornos de salud mental, por ejemplo, trastornos de estrés postraumático, depresión y hasta el suicidio (OPS, 2017), situaciones que pueden no ser atendidas por la  insuficiencia de los servicios disponibles. Es por esta razón que los trabajadores de la salud deben conocer las necesidades de salud mental y apoyo psicosocial de los migrantes, y los desafíos de brindarles la atención adecuada. Dichas intervenciones tienen el objetivo de fortalecer la respuesta de salud mental en los lugares de llegada, transitorios o permanentes, y que los equipos humanitarios tengan las competencias, teniendo en cuenta los distintos escenarios para brindar una atención que responda a las diversas circunstancias del proceso migratorio. Con base en lo anterior, la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá, la Organización Panamericana de la Salud y la Universidad Los Libertadores construyeron una Caja de Herramientas para intervención en salud mental y apoyo psicosocial (SMAPS), la cual cuenta con materiales pedagógicos de calidad basados en evidencia, útiles para las intervenciones del personal humanitario y comunitario especializado y no especializado en el campo de la salud mental. Esta Caja de Herramientas se encuentra en la Biblioteca Virtual de Salud Colombia (BVS COLOMBIA), como VITRINA para que distintos públicos accedan fácilmente a toda la información. La Biblioteca Virtual de Salud es coordinada por la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud – FUCS, quienes también aportaron significativamente al logro de este importante recurso. http://www.bvscolombia.org/post_vitrines/smaps/ Escrito por: Luz Maria Salazar (OPS) Helena Velez (OPS) Mireya Gutiérrez Robayo (Cruz Roja)

  • Estrategia de Apoyo Psicosocial con Caninos de la Cruz Roja

    La estrategia APC es el resultado del encuentro de tres componentes de la institución, por una parte la Línea Social Canina con su disciplinado trabajo con guías, manos libres y caninos que han logrado entrenar binomios para realizar un acompañamiento psicosocial,  por otra , el grupo GAPS, ahora integrantes de la Línea SMAPS en su trabajo dedicado para brindar apoyo para la protección de la salud mental en situaciones de crisis y quienes han incorporado dentro de sus intervenciones el apoyo psicosocial acompañado con binomios entrenados para este fin y el área de Gestión del Conocimiento en su interés por definir procesos basados en investigación científica, han logrado definir la Estrategia APC a través de la sistematización de experiencias e investigación con enfoque mixto (ver resultados en la Revista Acción Humanitaria de la CRCSCB, primera edición). ¿Qué es? Es una estrategia establecida en el marco de las actividades asistidas con animales, la cual se aplica en grupos o personas en situaciones de crisis o de vulnerabilidad, su fin es ayudar a estabilizar emocionalmente y promover el afrontamiento a través del acompañamiento y el desarrollo de actividades que involucran caninos. ¿Quién la desarrolla? La estrategia APC requiere la participación de: profesional de salud mental con conocimiento en comportamiento canino y apoyo psicosocial en situaciones de crisis. binomios (guía y canino) entrenados para este fin, formación en comportamiento canino y apoyo psicosocial en situaciones de crisis. manos libres: persona con formación en comportamiento canino, capaz de asumir funciones de guía de un canino. ¿Cómo se aplica? La estrategia tiene 5 componentes: Análisis de las necesidades de los grupos o personas con valoración de la pertinencia de la aplicación de la estrategia APC. Planeación y preparación de la(s) actividad(es) de acuerdo con las características del grupo y la situación. Se realizan máximo cinco sesiones de actividades informativas, educativas, preventivas o recreativas, con un máximo de cinco binomios por sesión. En esta etapa se analiza la información obtenida en la primera etapa, se seleccionan las actividades y los binomios (por perfiles) para el desarrollo de las sesiones. Desarrollo de la(s) sesión(es) La estructura general es: Contacto inicial. Contextualización del proceso con el grupo (explicación del proceso, objetivos y resultados esperados). Desarrollo de actividades. Cierre de la sesión. Valoración de la sesión. Desactivación de equipo, donde se incluyen los binomios. Valoración de los resultados del proceso: evaluación y retroalimentación del logro de los objetivos, de los aspectos logísticos, del desempeño del equipo y del proceso de aplicación de la estrategia. Sistematización del proceso: con el fin de registrar las experiencias y ser insumo para análisis, lecciones aprendidas y otros procesos de construcción de conocimiento. ¿Qué requisitos generales tiene? Identificar que los potenciales grupos o personas beneficiarias de la estrategia no tengan traumas relacionados con caninos. Realizar selección de los binomios de acuerdo al tipo de actividad y características de los grupos o persona a apoyar. Garantizar que los binomios tengan formación continua desempeñándose adecuadamente en el mismo. Aplicar todos los componentes de la estrategia APC. Garantizar Condiciones de cuidado y bienestar: con todos los integrantes del equipo de la estrategia APC. ¿Qué resultados ha tenido? La estrategia APC ha demostrado efectividad en la adquisición de conocimientos, la reflexión como principal elemento del cambio de actitud hacia algo en particular, la disminución de la tensión emocional y el estímulo del afrontamiento de situaciones de crisis. La estrategia se ha aplicado con grupos y personas de las diferentes etapas de ciclo vital y situaciones que requieren del apoyo psicosocial por ejemplo personas en condición de discapacidad, en procesos especiales de enfermedad, trabajadores y comunidades expuestos a riesgos psicosociales y situaciones de estabilización en emergencias y desastres. Elaborado por: Mireya Gutiérrez

  • Reporte de casos atendidos por la central de información y Telecomunicaciones (CITEL)

    La CITEL de la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá (CRCSCB) funciona las 24 horas del día para atender llamados de emergencia y dar respuesta oportuna a las eventualidades que se presenten en la ciudad y el departamento, para lo cual cuenta con personal calificado que recibe solicitudes y las gestiona. Durante los primeros siete meses (enero a julio) del año 2019 se registraron 622 eventos en la base de datos, los cuales se clasificaron como efectivos, es decir que se activaron en la CITEL y fueron atendidos por el equipo de respuesta. De estos eventos, 314 (50%) se presentaron en la ciudad de Bogotá y 308 (50%) en diferentes municipios de Cundinamarca. Tabla 1: Frecuencias de los eventos clasificados en Bogotá y Cundinamarca Comportamiento de los eventos por mes: De acuerdo al análisis, en el mes de abril se presentó la mayor cantidad de eventos atendidos (22%) debido a los operativos de apoyo a la dinámica de la Semana Santa, donde se desarrollaron múltiples eventos en los diferentes municipios de Cundinamarca.  El segundo mes con mayor número de eventos atendidos fue junio con un 18% y el mes con menor cantidad fue enero con un 7% del total de los eventos. Gráfico 1: Distribución de los eventos por mes Tipo de evento atendido y atención suministrada: El principal evento atendido durante este primer semestre fueron las aglomeraciones de público, con 394 casos (63%) seguido por accidentes de tránsito con 75 casos (12%). Tabla 2: Frecuencias de los eventos más frecuentes El porcentaje de beneficiarios en los eventos relacionados en la tabla anterior se muestra en el siguiente gráfico. En total se atendieron 2.956 personas, el 80% de los casos corresponde al principal evento atendido, las aglomeraciones de público, un 4% de la población fue atendido en accidentes de tránsito, y otro 4% en eventos de explosión. Gráfico 2: Distribución de los eventos por beneficiarios. El mes donde más población se atendió fue abril (27%) asociado a los eventos de la Semana Santa y febrero fue el mes donde se registró el menor número de beneficiarios (10%). Gráfico 3: Distribución de las personas beneficiadas por mes. Los servicios prestados a la población relacionada anteriormente principalmente fueron atención prehospitalaria (APH): Gráfico 4: Distribución del servicio brindado en los eventos. Como se puede evidenciar en la gráfica, el servicio que más se brindó fue APH sobresaliendo en el mes de abril con 754 casos, seguido del apoyo psicosocial en el mes de enero con 86 casos. Gráfico 5: Distribución del flujo de servicio brindado por mes. Una vez analizadas las diferentes variables registradas por la CITEL durante los primeros siete meses del año, ahora se analizará por ciudad y departamento. BOGOTÁ Atenciones por Localidad: Revisando la distribución de los eventos durante los meses de enero a julio del presente año en las diferentes localidades de Bogotá se identifica que la localidad con mayor registro de eventos fue Santa Fe con un 18%, seguido de San Cristóbal con 14% y Engativá con 11%. Gráfico 6: Distribución de eventos en las localidades de Bogotá Con relación al número de beneficiarios por localidad, donde mayor número de personas se atendieron fueron Santa Fe y San Cristóbal, lo cual es coherente con el número de eventos atendidos. Gráfico 7: Distribución de beneficiarios en las localidades con mayor frecuencia. Con relación al tipo de atención recibida se registra que en la ciudad de Bogotá se beneficiaron 2.023 personas, de los cuales el 77% recibe atención por APH, el 15% apoyo psicosocial y el 5%  seguimiento psicosocial. Gráfico 8: Distribución del tipo de atención brindada en Bogotá. En el gráfico 9 se presenta que en el flujo de los principales eventos por localidades, Santa Fe presenta 48 casos de aglomeraciones de público, seguido por San Cristóbal con 33 casos, en Engativá se presentaron 19 accidentes de tránsito atendidos y 13 en Barrios Unidos. Gráfico 9: Distribución de los principales eventos en las localidades de Bogotá más frecuentes. El seguimiento del comportamiento por mes evidencia que los meses de abril, junio y julio presentan el mayor número de casos registrados (146) Gráfico 10: Distribución de eventos por mes en Bogotá CUNDINAMARCA El análisis de los eventos y beneficiarios en el departamento de Cundinamarca presenta los siguientes datos: Gráfico 11: Distribución de eventos por municipios en Cundinamarca Los principales municipios donde se reportaron personas beneficiadas (93%) fueron Facatativá, con un 40% de beneficiarios, Zipaquirá con el 16% y Tocancipá con 13%; estos tres municipios representan el 69% de la población. Gráfico 12: Distribución de personas beneficiadas por municipio. Con relación al tipo de servicio recibido, la atención por APH en los municipios es la principal causa de atención, la cual corresponde al 95% de los servicios brindados en Cundinamarca. El municipio que presenta el mayor porcentaje es Facatativá con un 43%. Gráfico 13: Distribución de atención APH por municipios con mayor frecuencia. El tipo de evento más presentado fueron las aglomeraciones de público con el 90% de los eventos atendidos en Cundinamarca, especialmente en Facatativá (91), seguido por Tocancipá (49) y Zipaquirá (37). Gráfico 14: Distribución del evento de aglomeraciones de público por municipio. El mes de abril fue donde se presentó el mayor número de casos reportados en Cundinamarca (82) lo que representa el 27%. Gráfico 15: Distribución de eventos por mes en Cundinamarca Finalmente, se presentan los diferentes porcentajes de tipos de eventos clasificado por sector rural o urbano, donde la aglomeración de público presenta el 90% de los casos en Cundinamarca tanto a nivel urbano (77.6%) como rural (12.3%). Tabla 3: Frecuencias de los eventos más frecuentes por sector. En general, estas cifras muestran que para la CRCSCB el proceso de fortalecimiento de su personal voluntario y empleado que realiza atenciones en situaciones de emergencia debe enfatizar en la atención de aglomeraciones de público y accidentes de tránsito, ya que representan el mayor número de situaciones atendidas por tipo de evento, sin dejar de capacitar y entrenar para otro tipo de situaciones. Asimismo, en el caso de Bogotá, debemos fortalecer nuestra parte humanitaria en las Localidades de Santa Fe, San Cristóbal y Engativá, pues se han identificado como las localidades en las que mayor presencia ha tenido la institución durante el presente año. Con relación a los municipios en donde se cuenta con grupos de apoyo, Facatativá es el municipio dónde se ha realizado la mayor atención de eventos y beneficiarios, ello indica que debemos continuar brindando nuestra ayuda y enfocar esfuerzos para realizar intercambios de experiencias entre los grupos de apoyo, de manera que se fomente el apoyo constante y el fortalecimiento conjunto de todos los municipios en donde se tiene presencia institucional. Análisis desarrollado con información proporcionada por la Jefatura de Gestión del Riesgo, analizada por el área de Gestión del Conocimiento Juber Orlando Gutiérrez (Analista de investigación y Mireya Gutiérrez Robayo (Coordinadora de Gestión del Conocimiento)). Revisado y aprobado por: Luz Adriana Pineda Ruiz (Jefe de Gestión del Riego), Ronald Prado de la Guardia (Director Ejecutivo) y Gabriel Camero Ramos (Presidente).

  • ¿Qué podemos aprender en Colombia 8 años después del terremoto de 2011 en Japón?

    Japón es quizás uno de los países en donde mejor funciona la gestión del riesgo de desastres, incluso para el 11 de abril del 2011 su sistema de desastres era ejemplo mundial. Ellos consideraban estar preparados para enfrentar un gran evento en la costa pacífica, pero no se imaginaban que tal evento superara los pronósticos y causara más de 15.000 muertos y 3.000 desaparecidos. Sin duda alguna, una verdadera catástrofe. Sin embargo, si estaban preparados, entonces ¿cuál fue el problema? Una de las zonas de subducción* mejor estudiadas en el mundo es quizás la que se encuentra en el pacífico japonés. Desde tiempos ancestrales, el pueblo Nipón ha sufrido los efectos de sismos y tsunamis, los cuales los han llevado a desarrollar acciones para entender qué sucede, cómo solucionar y prepararse ante estos. Hacia el año 1900 se  implementó una red de monitoreo de deformación de la corteza a partir de métodos geométricos – una ardua y costosa tarea – con el ánimo de entender cómo cambia la superficie, antes y después de un sismo. Luego, hacia la década de los 90s, con la llegada de los sistemas de posicionamiento global (GPS por sus siglas en inglés) y el boom económico se modernizó su red con la implementación de cientos de estaciones de monitoreo. El resultado: un detallado modelo de deformación que les permitió entender el mejor mecanismo de generación de sismos. Con ese modelo de deformación se consideraron probables sismos de hasta cierta  magnitud, a partir del cual se desarrollaron modelos numéricos para la generación de mapas de inundación por tsunami; no obstante, dada la poca información que se tenía de eventos prehistóricos (fuera del registro de la humanidad) el cálculo resultó subestimado y un sismo superior a la magnitud esperada tuvo lugar. Ya todos conocemos lo que sucedió después, aquella tarde de marzo, un fuerte y largo terremoto, seguido de varias olas de tsunami que acabaron con pueblos enteros. Durante estos ocho años, Japón ha mostrado al mundo que sabe levantarse y reconstruirse de entre los escombros, así como lo hizo después de la segunda guerra mundial, lo vuelve a hacer ahora. Algunas de las medidas que ha tomado el Gobierno japonés luego del desastre son: Reconstruir todas las zonas afectadas con la premisa de que la seguridad es lo primero. Para ello empoderó a los gobiernos locales y obligó a incorporar las medidas necesarias que permitan conocer los riesgos**. Tanto así que los gobiernos locales contratan estudios detallados para generar mapas de inundación, estudios de estabilidad de taludes y suelos, entre muchos otros, antes de reconstruir, reubicar o iniciar nuevas obras. Como debe ser. Promover educación para la gestión del riesgo en las escuelas, implementando la política nacional de enseñanza de riesgos en las escuelas, desde primaria hasta bachillerato, de tal forma que todos los ciudadanos sean consientes de su entorno y del cómo protegerse. La gestión del riesgo es responsabilidad de todos. Asignación de inversión en investigación para desastres, así cómo fue planteado en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, Japón ha decidido invertir fuertemente en investigación en desastres, desde el conocimiento del riesgo hasta los métodos más efectivos y eficientes para una eventual recuperación. De tal manera, que se puedan entender cada vez mejor los fenómenos potencialmente amenazantes y así reducir el riesgo. Los anteriores puntos, son solo algunos ejemplos de lo que están haciendo en el país asiático después del desastre. Si alguien lee la normativa colombiana en gestión del riesgo de desastres interpretaría que estaríamos igualmente preparados, pues la ley 1523 del 2012, “Por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres…”, cita los tres puntos anteriores. No obstante, pese a los esfuerzos de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y sus entidades regionales y locales, del marco legal al marco real hay una distancia abismal, nuestras políticas en desastres parecen aún letra muerta. Al no haber inversión y una política real que busque la protección de las comunidades, estaremos lejos de estar preparados y las vidas de nuestros conciudadanos estarán expuestas. Si bien, la mencionada ley fue un gran avance, hoy es importante evaluar su eficacia y plantear las reformas jurídicas y practicas que permitan avanzar hacia una real gestión del riesgo. La experiencia nos ha mostrado que los riesgos son altamente dinámicos y su evaluación e intervención no puede ser ajena a su naturaleza. Como voluntarios de la Cruz Roja Colombiana estamos llamados a innovar en nuestra manera de hacer gestión del riesgo de desastres, de llegar a las comunidades, a los gobernantes, con nuevas propuestas que prioricen siempre el bienestar y la protección de aquellos en situación de vulnerabilidad. Debemos transformarnos en agentes de cambio que salven las vidas de aquellos que quizás ni siquiera saben que están en riesgo. “Salvar vidas, cambiar mentalidades”, a propósito de la estrategia 2020 de la Federación, vigente hasta el próximo año. Cómo ciudadanos colombianos, también,  estamos llamados a responsabilizarnos de nuestras acciones, de nuestra protección en el hogar y a exigir a nuestras comunidades locales, gobiernos locales, regionales y nacionales, nuestra protección y bienestar. Tenemos una oportunidad de oro para aprender de la experiencia de otros que han pasado por situaciones extremas, no la dejemos pasar. Elaborador por: Erick Velasco Geólogo MSc. Candidate – Earth Sciences Universidad de Tohoku Japón *Zona de Subducción: zona en la cual dos placas tectónicas convergen y una se desliza bajo la otra, generando sismos frecuentemente. ** Riesgo: en ciencias básicas se considera como la convolución entre la amenaza y la vulnerabilidad. Aunque definición puede variar considerablemente respecto a la disciplina que lo defina, estas dos variables son sus componentes elementales. #GestióndelRiesgo #japon #terremoto #precauciones #Colombia

  • Un compartir migrante

    Está por amanecer, ya se ve  una línea de luz  alrededor de las montañas  y la capa de  hielo que se formó por la helada se está convirtiendo en gotas de rocío, miro hacia atrás y solo se ve el camino recorrido y adelante los muchos que faltan por recorrer; la verdad  nunca creí lo que me hablaban de la inclemencia del páramo, el grupo con el que venía se separó en el trayecto, algunos contaron con suerte y pudieron subir en los camiones desocupados que pasaban por la ruta, otros se fueron quedando porque ya sus fuerzas no daban para seguir andando, el cansancio agobia, pero agobia más el peso de lo que se deja en casa, no importa el dolor de las piernas ni la incomodidad  de las ampollas, mata el dolor de dejar todo atrás por lo que se ha trabajado, por lo que se ha vivido, por lo que se ha amado, y en el silencio de  la noche mientras se congelaban mis huesos le hablaba a Dios con rabia, con la rabia de haber perdido todo y sentirme desamparado, sin un punto de apoyo, con la única motivación de querer cambiar la mirada de impotencia y frustración de los míos, de los que se quedaron,  no sé cómo se puede vivir con tanta opresión, con tanta corrupción, y como el permite que pase esto. Los dedos se encalambran del frío y de la rabia, rabia que calienta mi espíritu y tal vez por eso  por el calor de la rabia no muera en el inclemente frío de la noche en el páramo. Por fin el sol sale y el ambiente se empieza a calentar, en el rostro de los otros se ve lo  difícil que fue la noche, en el borde de la carretera hay algunas cruces que son el recuerdo a los que sucumbieron al inclemente frío y son el testimonio tangente a  todos los que emprendimos este camino de  los riesgos de la migración, con esa realidad de poder perder la vida, solo me queda levantarme y seguir caminando, seguir un camino largo y lleno de incertidumbres. Donde algunas personas se detienen y nos brindan alimento, ropa, y se preocupan en algo por nuestra suerte, pero en contraste nada se compara a la mirada del  desprecio, del que no vale, hay dureza en los corazones de los que no entienden la magnitud que nos obligó a salir de nuestras casas, de nuestra ciudad, de nuestro país,  donde éramos alguien y pasar a no ser nada. Pero paso a paso se labra el destino y se recorren nuevos caminos con la esperanza de que cada sacrificio rinda fruto y se cosechen los logros  de caminar a  una tierra de nuevas esperanzas. Elaborado por: Iván Darío Briceño Gamba Arquitecto, Voluntario Socorrista

  • Informe de Investigación – Situación Migración desde Venezuela

    Desde la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá se tiene el interés de conocer, comprender, favorecer el conocimiento sobre la situación real de los venezolanos en Colombia, así como de incentivar y desarrollar acciones de apoyo para la población migrante. Por tal motivo, realiza la publicación de este informe de investigación el cual puede ser consultado a continuación. La situación humanitaria actual de Venezuela se caracteriza por una amplia migración de su población a Colombia de manera transitorio o como destino a largo plazo o permanente. Entre las necesidades sentidas de los migrantes se encuentran la falta de trabajo digno con la posibilidad de obtener ingresos económicos suficientes para satisfacer necesidades relacionadas con alimentación, vivienda, educación, estado de salud como preexistencia de la migración o como consecuencia de la misma, presentación personal, integración a la red de atención nacional desde sus rutas, y falta de documentación. Conoce más de este documento acá: Informe Migración Venezuela (Parte I) Informe Migración Venezuela (Parte II) Elaborado por: Gabriel Camero Ramos Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá Mireya Gutiérrez Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá Milena Alexandra Valderrama Silva Cruz Roja Colombiana Seccional Norte de Santander #Migración #Venezuela #informe #CruzRoja #migrantes #investigación #estudio #Colombia

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